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La candidatura al senado del homófobo “periodista” Dimas Cuevas como candidato del PP al senado, polariza aun más el debate político a consta de los homosexuales, las lesbianas y nuestros derechos.
La Declaración de la UNESCO de 1978 sentencia que quienes disfrutan de derecho a la libertad de expresión, deben facilitar la solución de los problemas económicos, sociales y humanitarios del mundo mediante el libre intercambio de información relativo a esos problemas; ayudar a promover los derechos humanos y las libertades fundamentales sin discriminaciones arbitrarias; contribuir a mantener la paz y la seguridad internacionales y luchar contra la difusión de informaciones falsas o tergiversadas que provoquen odios o prejuicios en contra de los Estados, las personas o los grupos de diferentes razas, idiomas, religiones o convicciones filosóficas.
Es evidente que Dimas Cuevas, nuevo candidato por Albacete por el PP, y quien lleva años descalificando en sus artículos a los matrimonios de homosexuales y lesbianas, no contribuye en nada a mantener la paz, ya que sus informaciones falsas o tergiversadas provocan odios o prejuicios en contra de las personas con dicha orientación sexual y que por tanto falta a la ética periodística.
Si esta ética está constituida por normas de acción que efectivamente permitan la convivencia y la cooperación social y coordinan las acciones individuales para fomentar el bienestar general relativo a la polis, como resultado y condición de la plena realización humana, queda claro que las apreciaciones homofóbicas del candidato, no son una demostración del cumplimiento de lo que debe caracterizar el ejercicio ético de la política.
La presidenta del PP de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, ha dicho al programa ‘La Ventana’ de la Cadena SER, “en el caso de que los artículos escritos por Dimas Cuevas, en los que denigraba los matrimonios homosexuales, hayan herido la sensibilidad de algún ciudadano”; además ha afirmado que no comparte dichos comentarios.
Lo extraño es que la doble moral sale a relucir con el comentario de Cospedal, porque precisamente Cuevas, es un fichaje personal de dicha señora. Por supuesto las minorías sexuales no esperamos que el PP defienda nuestros derechos, pero si confiamos en que su participación política de cualquier partido y político sea ética, tal vez por esta razón no nos sorprende que el PP se haya visto obligado a darnos disculpas, por intermedio del programa ‘La Ventana’ de la Cadena SER, a causa de los artículos de este “periodista” que va en sus listas.
Creo que los homosexuales no debemos extrañarnos de este tipo de actuaciones, ya que es evidente que se conocen los antecedentes periodísticos de Cuevas y en consecuencia el PP sabía a quien escogía; de nada sirven las excusas cuando el daño está hecho, pero servirían de algo, si fueran el inicio de un comportamiento político ético en el que como partido se abstuvieron de ponerlo en una de sus listas.
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Cada vez es más frecuente que los jerarcas de la iglesia católica participen en asuntos políticos, también lo es que sus opiniones en contra de los derechos de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales sean homófobas, sexistas y misóginas, pero no dejan de sorprender declaraciones como la de Rafael Palmero, obispo de Orihuela-Alicante, se puede afirmar que son temerarias.
El obispo Palmero parece olvidar que en España cada vez es mayor el número de los exfieles católicos, que incluso otros grupos cristianos y de otras vertientes religiosas han incrementado sus adeptos y en consecuencia no puede pretender que todo el pueblo español sea de su iglesia.
A pesar del interés en apostatar, que han expresado miles de ciudadanos, la iglesia ha ignorado dicho derecho y negado la posibilidad a quienes han pretendido hacerlo reconocer. Por supuesto, lo del diezmo es lo de menos, el problema radica en que la iglesia católica no puede ni desea aceptar públicamente que ello está sucediendo.
El obispo opina que “Si nos colocamos dentro de la Iglesia elevamos la familia a la categoría de sacramento: la familia cristiana nace de la recepción de un sacramento por parte de un hombre y de una mujer. A partir de ahí viene la familia y lo que vaya por otro camino no es fruto de un sacramento”.
Él no debería partir del falso supuesto de que las parejas de homosexuales y de lesbianas estamos interesados en el sacramento del matrimonio, no se conoce que ninguna pareja haya pretendido hacer de su acto civil un sacramento, lo que evidencia que no estamos interesados en ello.
Este señor no es el único que ha expresado públicamente que somos enfermos, la jerarquía lo afirma porque así es consecuente con su doctrina; al ponernos en la categoría de enfermos crea las condiciones para cumplir con su obligación moral, que es limitar nuestras actuaciones y abonar el camino para que nos sean negados nuestros derechos.
La iglesia se niega a aceptar que los científicos de todo el mundo han probado de muy diversas formas que la homosexualidad no es una enfermedad, y que instituciones tan serias como la Organización Mundial de la Salud o la Asociación Psiquiatrita Americana, así lo corroboran.
El relativismo ético de la jerarquía católica no es ninguna muestra de respeto ni de tolerancia hacia otras maneras de explicar el mundo, vivir la vida, la sexualidad o construir las relaciones afectivas y sociales. Pensar que su norma moral es la regla social por excelencia, no solo demuestra una pobreza intelectual superior, sino que cuando usa afirmaciones morales para argumentar sobre desarrollos científicos demuestra lo poco seria que es su construcción.
La iglesia no solo es acientífica, también es acultural y ahistórica. El matrimonio ha cambiado, no es la idea elemental que definía la relación entre un hombre y una mujer que se unen para follar, y traer hijos al mundo que glorifiquen a Dios. Ya nadie se casa con ese fin y además, con los cambios sociales, políticos y culturales en las relaciones afectivas y sociales, el matrimonio se convirtió en la consolidación civil y legal de la pareja, cualquiera que sea el sexo de los contrayentes. .
Su idea de que el matrimonio entre personas del mismo sexo “no es el bien”, se entiende, porque es claro en su discurso que el hecho de que dos personas se amen, se respeten, busquen su bienestar común y consoliden su relación con el matrimonio, no es el bien. Pareciera que el bien que el obispo promulga está relacionado con fomentar que haya ciudadanos de segunda clase y personas con menos derechos que los otros; no la aceptamos porque su mundo en blanco y negro y bipolar, es contradictorio con la visión de un mundo en el que la diversidad y sus matices no sólo son posibles, sino imprescindibles.
Estoy totalmente de acuerdo con el obispo quien afirma “Creo que no vamos por buen camino, que tendríamos que reconsiderar y buscar una reflexión más seria, más consciente y, a partir de ahí, ver qué medidas tomar”. Precisamente esa es la razón por la que se requiere, como práctica política, hacer un llamamiento a las ciudadanas y ciudadanos españoles para que demuestren con su voto una reflexión seria y consciente, y que elijan a políticos que reconozcan a la población LGTB como sujetos de derechos y ciudadanos en equidad, y que no permitan un retroceso en las reformas legislativas, que han puesto a nuestro país en la vanguardia de los derechos y las libertades en el mundo.
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El 18 de enero de 2007 llegué a España buscando el asilo político y por discriminación sexual; venía con muchas tristezas, algunas prendas de vestir, libros, mi portátil, la cámara fotográfica y las esperanzas a la altura del piso.
En los días antes de partir de Colombia soñaba en situaciones en las que veía que mi vida se transformaba de tal forma que ni yo mismo me reconocía. Pensar en estar lejos de una organización LGBT, no poder participar en los debates en el Senado por alcanzar nuestros derechos civiles como parejas del mismo sexo o en la construcción de la política publica LGTB para Bogotá lo entendía como un triunfo para las paramilitares.
Al sentirme desocupado, día tras día, rumiando la ira contra los que paramilitares me amenazaron de muerte y me obligaron a desplazarme, decidí que no podría permitir que el odio y el dolor me invadieran y que debería hacer hasta lo imposible por recuperar mi vida; ya que no lograron cumplir su amenaza de “taparme la boca con tierra”, tampoco permitiría que acabaran con mis intereses, metas, ilusiones, amores, relaciones, proyectos. Pronto pude ingresar a la universidad a estudiar e iniciar un doctorado en psicopedagogía, en estos días he dado comienzo a uno más, en enfermería y cultura de los cuidados. !Que feliz me hace estudiar¡
Unos días después, aun me sentía destrozado por mis perdidas y tomé fuerzas para hacer ganas de presentarme en Gehitu en San Sebastián, una ONG LGTB, y hacerme socio. Unos meses más tarde, al tener que desplazarme por algunos días a otra ciudad, me acerqué a Decide-T de Alicante, otra organización con similares características, me hice socio, fui contratado para realizar un proyecto preventivo en sida y terminé el año siendo elegido su Coordinador General.
No puedo quejarme. Creo que cada cual se construye su propio mundo y que a pesar de lo adverso de las circunstancias logré salir a flote, aprender a nadar y alcanzar la otra orilla. Por supuesto no tengo la vida cómoda que tenía en Colombia, estoy lejos de mi familia y de muchos otros seres que amo, me he perdido la parte presencial de los debates sobre los derechos civiles de las parejas del mismo sexo o la política publica LGBT de Bogotá, pero no por ello he dejado de hacer conocer mis opiniones o de conmoverme con la situación de los secuestrados y liberados por la Guerrilla.
No me arrepiento de lo que he dicho, lo sigo haciendo y no me he callado; creo que es hora de la inviolencia y de sobrepasar la no-violencia. La diferencia está en no poner la otra mejilla sino en hacerse un sujeto activo en contra de la violencia, en denunciar cada vez que nos sea posible cualquier forma de vulneración a los derechos humanos, en hacer lo imposible para que se conozca, no porque las victimas sean LGTB sino porque no podemos permitir que en ningún país del mundo existan ciudadanos de segunda categoría.
Un aprendizaje grande es asumir que se puede ser feliz viviendo con lo esencial; por supuesto que todos queremos cada vez más comodidades, pero el consumismo no es la mejor alternativa cuando los espacios son pequeños y la vida nos resulta bastante más costosa. Le he encontrado mas gusto a los pequeños detalles, me ha sido difícil entender que hablo un castellano diferente, que incluso las palabras tienen significados y usos distintos, me disfruto la lectura de la prensa, que en general es gratuita y en especial de las revistas Gay que son bastantes y algunas muy buenas; no pierdo la oportunidad para leer en la red los periódicos y revistas colombianas o de ver las transmisiones en directo de nuestros canales nacionales.
Ahora produzco radio para inmigrantes que pertenecen a las minorías sexuales en lanuestrafm.es y para latinos en agmagazineradio.com.ar he comprobado que no soy el único colombiano, ni mucho menos el único latino excluido por sus posiciones políticas y su orientación sexual. Que somos muchos inmigrantes de todas las regiones del mundo, quienes estamos fuera de nuestros lugares de origen porque huimos de esas y otras formas de violencia.
Los intolerantes ya sean paramilitares, guerrilleros, terroristas, cristianos, agentes del estado, gobernantes, vecinos e incluso familiares, abundan en todo el mundo; nuestras vidas igualmente están siendo amenazadas por cabezas rapadas o por xenófobos, pero vivo en un país en el que el respeto por los derechos humanos y los derechos sexuales, es un modelo a seguir en cualquier estado que se diga democrático.
Aquí he encontrado nuevos afectos, he reforzado algunos de los que ya tenía en Colombia, me he reencontrado con viejos amigos en Europa; he ha prendido sobre diferentes niveles del amor y comprobado quiénes son realmente los y las que me aman. Existen dificultades comunicativas es verdad, pero también he ratificado que no siempre hay que llenarse de palabras para decir que amamos o necesitar de la cercanía para gozar un abrazo, así que puede ser a la distancia.
El hecho de que mi caso de asilo hubiera sido admitido a trámite, 29 días después de que fuera presentada la solicitud, me permitió obtener un documento de identificación (tarjeta amarilla), que además me autorizó a trabajar, tarjeta que ya me ha sido renovada por seis meses más, luego de que se cumplieran los seis meses de expedida. Esta tarjeta amarilla me permite identificarme en el país con un NIE Numero de identificación de Extranjero. No sé si me concederán el asilo, creo tener los méritos políticos y por discriminación sexual para que así sea. Haber sido victima de un atentado contra mi vida y ser objeto de múltiples amenazas de muerte, que además se extendieron contra mi familia, son suficientes violencias recibidas que lo justifican.
No quiero perder mis raíces y muchos menos dejar de sentir como propias las violencias con aquellos con quienes comparto ideas, emociones y experiencias. Confío que con muchos de ellos, algún día podremos encontrarnos nuevamente, no porque ellos se vean obligados a salir del país, sino porque nuestros conciudadanos y gobernantes lograran entender que hay maneras menos violentas de construir la paz.
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