Me decido a abrir esta entrada para hablaros de una serie que probablemente todos hayáis visto alguna vez: Los Hombres de Paco. Una pandilla de policías torpes, de buena voluntad, modos precarios y peores resultados que lleva ocho temporadas en la parrilla.
Pues bien… desde hace dos temporadas, la serie, producida por Globomedia y emitida por Antena 3, ha introducido como una de sus tramas la historia entre Silvia Castro (Marian Aguilera) y Pepa Miranda (Laura Sánchez). Un año en el que poco a poco ha ido ganando peso hasta convertirse en uno de los principales enredos. Los encuentros y desencuentros de los dos personajes han evolucionado despacio, prácticamente hasta seguir en el tiempo la “cocción” de una historia real.
Sinceramente, después del capítulo de hoy no puedo hacer otra cosa más que dar las gracias a todos aquellos gracias a los cuales, poco a poco, estamos haciendo que la televisión española se libre de los tabúes y hable sin tapujos de realidades sociales actuales, abordándolas con una naturalidad casi pasmosa y, dicho de paso, sin una censura que resulta irrisoria. No pude ocultar mi enfado hace un par de semanas cuando los guionistas finalizaron una reconciliación entre la pareja con un beso casto y puro, al más fiel estilo del conservadurismo de la pequeña pantalla en nuestro país. Y hoy no puedo ocultar mi sorpresa al ver cómo esos mismos guionistas y equipo han sabido darle completamente la vuelta a la situación para mostrarnos una escena que ruborizará a algunos, escandalizará a muchos y complacerá a más.
No me importa si la razón de incluir una trama lésbica en la historia de una serie con el peso de Los Hombres de Paco es la de ganar audiencia. Ni siquiera me importa que haya instrumentalizado o que se les pueda acusar de “utilizar” a dos chicas guapas, famosas y atractivas para hacerlo más llamativo. Reconozcamos que, hoy por hoy, a las lesbianas, seamos jóvenes o adultas, nos falta un espejo en el que poder mirarnos (no tenemos un Jesús Vázquez, Alejandro Amenabar, Grande Marlaska…). Y, de alguna manera, Pepa y Silvia, Los Hombres de Paco, han dado, como antes lo hicieron Esther y Maca en Hospital Central, un buen motivo a muchas niñas para reconocer, plantearse, preguntarse y poder afirmar libremente que aman y desean a otras mujeres. Que es natural… que no es una etapa, ni una confusión. Que no es algo subterráneo alejado de la realidad y que, a día de hoy, ser lesbiana no es SÓLO sinónimo de tener el pelo corto o vestir de una determinada manera.
Soy de la opinión de que somos nosotras, mujeres y lesbianas, las que tenemos que luchar cada día por erradicar la doble discriminación que sufrimos. Justamente por ser mujeres y por amar a otras mujeres. Y es ahí donde la visibilidad se hace imprescindible, necesaria y obligatoria, y el momento en el que, historias como la que Antena 3 brinda cada miércoles en Prime Time, contribuyen como un soplo de aire fresco a animar a las que cada día contribuyen con un pequeño gesto.
Os animo, desde aquí, a seguir la serie. A secundar la apuesta que ellos realizan con un apoyo a la audiencia y a divulgar y difundir en la medida que podáis la existencia de una pareja homosexual en una serie española que incluye escenas románticas, casuales, de diario y de sexo. Puro y duro… como la vida.
No quiero concluir sin mostrar mi orgullo por una televisión que evoluciona, que avanza, que crece y que se hace eco de las verdaderas realidades sociales. Una televisión que contribuye a normalizar lo que para nosotros es tan simple como ser y sentirlo a cada momento.
P.D. Si queréis conocer algo más acerca de la historia de Silvia y Pepa he encontrado un foro en el que podéis informaros de todas las novedades, las biografías de las actrices y lo último. En “Off-topic” encontraréis, además, diversos temas de debate sobre homosexualidad.
pepaysilvia.mforos.com

Hola
Me ha gustado mucho tu texto y lo que en él muestras porque es la pura verdad y, en mi oponión deberían de haber más series en las que se puedan observar relaciones como esta porque, como tú dices, no tenemos modelos en los que fijarnos. Así, seguramente, muchas mujeres lesbianas ni siquiera saben que lo son porque nunca han tenido la idea de poder serlo. De este modo con estas series, se brinda la oportunidad de pensar en una posibilidad con la cual, muchas se sientan identificadas y, por fin, poder saber que emociones siente una mujer enamorada.