Estuve unos días en Paris. Salía de McDonalds y no sabia adonde ir, todavía no eran ni las dos de la tarde y yo había quedado para después de las cuatro.
Pasé por el lado izquierdo del museo y antes de cruzar la avenida veo al xaval con el que me había enrollado dos meses antes.
Esta ciudad es enorme y encontrármelo por la calle fue mucha casualidad pero recordé que al cruzar la avenida comienza el barrio gay.
Yo lo miraba porque trataba de descifrar de donde le conocía y el creyó que me lo estaba ligando y caminó dos calles mirando hacia atrás para que le siguiera. Dobló en una esquina y al llegar lo veo sentado en una de las mesitas de un café. Al verme hace un gesto para que me siente.
El xaval que liga por la calle no me recordaba pero daba igual, me invitó a ir luego al mismo sitio donde le conocí hace dos meses que, segun me dijo, abria a las dos de la tarde.
-¿Pero hay gente a estas horas?
Y me responde “Nosotros”. Capto la idea y caminamos varias calles hasta el cuarto oscuro.
Nos besamos en los pasillos y entramos en una cabina. Me pone el condón, se pone gel y se la meto de pie, sentado y recostado. Estaba en plena faena cuando se me ocurre tocarle la polla y casi no la encuentro. No es que era pequeña. Es que ni siquiera estaba empalmado.
En ese momento desapareció el 80 por ciento del morbo. Era como hacerlo con un burro de carga.
En cuanto pude me detuve, estaba claro que si esperaba a que él se corriera iba listo.
De todos modos seguimos besándonos y abrazándonos un poco mas. Nunca viene mal un poco de cariño aunque sea en un cuarto oscuro.
Dimos vueltas por separado y me vió entrar en una cabina con un xaval rapado medio árabe. Una vez dentro nos besamos apasionadamente pero yo no tenia ganas de chupar ni de recibir y parece que se impacientó,
-”¿Haces alguna otra cosa?” me preguntó y ante mi negativa dijo “lastima” antes de salir.
Ya se me hacia tarde y decidí salir. Busqué al xaval que liga por la calle. Lo encontré muy enfadado conmigo:
-”No me gusta lo que haces, ligas con feos”, me dijo y pensé: ¡Cuanta razon tienes!
Al día siguiente volví al mismo sitio. Un xaval me buscaba insistentemente. Como se me hacía tarde otra vez me acerqué por fin al xaval insistente y me lo llevé a una cabina abierta, lo follé y me folló hasta que se corrió dejándome con las ganas mientras miraban los curiosos que pasaban por el pasillo. Salimos de la cabina y seguimos dando vueltas pero como no había nadie nuevo volví a lo seguro. Le besé el cuello al xaval insistente, nos abrazamos con mucho cariño y mirándome a los ojos antes de volver a follar me dijo
-”Verdaderamente encantador”, palabras que me enternecieron.
Su segunda corrida fue mi corrida mas placentera en mucho tiempo, en parte porque no la tenia muy grande y se acomodó perfectamente.
Cuando acabamos me dijo que realmente se tenia que marchar. En ese instante ya me daba un poco igual.
Salí del cuarto oscuro sin saber que llevaba una mancha de semen en la camiseta.
Caí luego cuando me preguntaba mi primo donde había estado toda la tarde mientras no quitaba la vista de mi camiseta. “En el museo, en el museo” le contestaba.
-”¿Dónde has estado?” me preguntó varias veces mas.
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Killer de The Hossiers para el momento en el que me follaba a un burro de carga
Baby come home de Kevin Ayers para el momento en el que me enternecí antes de cerrar la puerta de la cabina

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6 Abril 2008 a las 11:43 - Editar
Buenisima….